Cuando vivía en Mendoza tuve la oportunidad de ir a las clases de Débora y puedo dar testimonio de que fué un gran placer.Te permite conectar no solo con tus cuerdas vocales sino con tu alma, al relajarte y hacerlo sacas de tí lo mejor, aquello que ni siquiera sabes que tienes.Todos podemos cantar, todos! basta conectarse con nuestra escencia y ser guiados por un ser tan especial como lo es Débora.Extraño las clases.Eran mis horas de vuelo..
Débora, te deseo lo mejor….eres una gran maestra.
Soy estudiante de flauta traversa. Lo que caracteriza al intérprete de vientos, entre otras cosas, es su sonido y es tan propio como la voz. Desde que comencé a estudiar flauta, el conflicto constante era el sonido y la falta de aire, algunos días estaba aceptable y otros no tanto, era una incertidumbre permanente. Me aconsejaron ir a clases de canto ya que la técnica es la misma. Comencé a ir a las clases de Débora. Son clases de vida!. Fue doloroso darme cuenta que no consideraba mi cuerpo y siempre comandaba mi mente. Es una tarea difícil revertir todo esto. Al principio lloré mucho por lo despiadada que había sido conmigo, gastritis, problemas para dormir, dolor de cabeza constante y el mandato diario “trata mas”.
En cinco clases mi sonido mejoró, a tal punto que ya no es una preocupación. Ya no pienso en que me va a faltar aire para terminar una frase, siempre me alcanza. Esa frase repetitiva de mis profesores de flauta ” MAS APOYO, DURO EL ABDOMEN ” acá no existe. Todo fluye,.., es muy placentero… y natural.
¡¡¡¡ Gracias Débora !!!!!, ahora duermo, y disfruto de mis interpretaciones.
Esto lo escribi después de una de las clases, en mi primer año del taller. Cada una es un nuevo descubrimiento… un comenzar a poder cantar, cantar desde un cuerpo mio que desconocía. Se abre el universo que verdaderamente puedo ser, en cada clase, al conocer.
Reemplazar la creencia por el conocimento de lo que realmente es resulta siempre la experiencia más liberadora a la que cualquier ser humano puede acceder, y eso sucede en cada clase que Debora nos comparte. GRACIAS MAESTRA!
Cuando yo comencé no podia siquiera cantar, de cualquier manera, al intentar alguna exposición frente a otr@s. Fui avanzando en confiar y relajarme, concentrarme en mi cuerpo y no en las expectativas y prejuicios externos/internos. Así he ido auto-descrubriendome y parte de ello es lo que relato a continuación:
Al relajarme – soltando el cuerpo y liberando tensiones – siento que se abren nuevos espacios y se agudiza la percepción de mi mundo interno. Siento como si en mi garganta hubiese una especie de “rampa” que habitualmente está elevada. Cuando el aire ingresa en esas condiciones choca contra la rampa, se dirige hacia arriba y se dispersa. Al hacer esto, el aire molesta un poco en la garganta, la reseca y la hace arder, en especial si se trata de aire frío. Además este se entrecorta y dura poco, lo que se percibe especialmente al emitir sonido. La sensanción es como si el aire no llegase bien “a destino”, no ingresase suficientemente en profundidad.
Si yo quiero, y me relajo para sentir mi cuerpo, logro bajar esa “rampa”, de modo que el camino del aire queda despejado, como un gran “túnel”. En estas nuevas condiciones el aire ingresa suave y fluidamente. Se dirige en masa hacia abajo, moviéndose todo junto, concentrado, sin dispersión. Es largo, no se corta ni al entrar ni al salir. Y llega a “destino”, abriéndose camino hacia nuevos espacios y profundidades cada vez.
Si al espirar retengo el aire antes de soltarlo, siento que la “rampa” sube, provocando que el mismo salga entrecortado. Pero si me concentro puedo mantener la rampa abajo, logrando el efecto opuesto.
Al iniciar todo este proceso respiratorio percibo también una sensación de miedo o temor cuando la rampa baja Se trata de una leve sensación de ahogo inicial, que provoca tensión en el cuello y hombros… Es como si esta “rampa” tapase algún lugar conocido y seguro dentro de la garganta, y es puro confiar el dejar que eso suceda, que la sensación se disipe, y abrirse a un nuevo modo de respirar. Al confiar, relajarme y soltar nuevamente el cuerpo, siento que cuello y hombros se distienden, se relajan. Los hombros bajan y se disipa la sensación de ahogo que es reemplazada por una percepción de bienestar y fluidez.
Gracias..descubrir la realidad, vivenciar nuestras funciones, mapas corporales, es una experiencia, es una totalidad, ese cuerpo-instrumento vocal viviente que somos!, es un gusto compartir-nos en la clase.besos!
Quiero agradecer a Debora por abrir mi mente a que TODOS podemos cantar, ya que tenemos los mismos instrumentos solo hay que descubrirlos, Seguramente lo haremos como nosotros sintamos que debemos hacerlo SIN “comparar-nos” con otros , ya que somos seres irrepetibles y/o unicos.
Soy actor de teatro y sentia la deuda de no poder “entre comillas” cantar hasta que fui al taller, de canto funcional y descubri que tengo cuerdas vocales, un cuerpo , que entra y sale aire de mi cuerpo y que PUEDO cantar con MI PROPIO ESTILO.
Tambien me ayudo en el manejo de los tonos al hablar, al decir y a darle color y sabor a cada palabra. Mi voz no esta fatigada en mi trabajo como actor, no siento esfuerzo o desgaste; tambien ademas de lograr dar diferentes tonos y colores a mi voz, amplio mi capacidad de emision de la voz al tomar mucho mas aire que antes – con lo cual puedo decir frases mucho mas largas que antes.
Bueno desde ya infinitas Gracias a Debora: es un hecho realizado DESCUBRIR-ME como un ser integral.
GRACIAS
Cuando vivía en Mendoza tuve la oportunidad de ir a las clases de Débora y puedo dar testimonio de que fué un gran placer.Te permite conectar no solo con tus cuerdas vocales sino con tu alma, al relajarte y hacerlo sacas de tí lo mejor, aquello que ni siquiera sabes que tienes.Todos podemos cantar, todos! basta conectarse con nuestra escencia y ser guiados por un ser tan especial como lo es Débora.Extraño las clases.Eran mis horas de vuelo..
Débora, te deseo lo mejor….eres una gran maestra.
Soy estudiante de flauta traversa. Lo que caracteriza al intérprete de vientos, entre otras cosas, es su sonido y es tan propio como la voz. Desde que comencé a estudiar flauta, el conflicto constante era el sonido y la falta de aire, algunos días estaba aceptable y otros no tanto, era una incertidumbre permanente. Me aconsejaron ir a clases de canto ya que la técnica es la misma. Comencé a ir a las clases de Débora. Son clases de vida!. Fue doloroso darme cuenta que no consideraba mi cuerpo y siempre comandaba mi mente. Es una tarea difícil revertir todo esto. Al principio lloré mucho por lo despiadada que había sido conmigo, gastritis, problemas para dormir, dolor de cabeza constante y el mandato diario “trata mas”.
En cinco clases mi sonido mejoró, a tal punto que ya no es una preocupación. Ya no pienso en que me va a faltar aire para terminar una frase, siempre me alcanza. Esa frase repetitiva de mis profesores de flauta ” MAS APOYO, DURO EL ABDOMEN ” acá no existe. Todo fluye,.., es muy placentero… y natural.
¡¡¡¡ Gracias Débora !!!!!, ahora duermo, y disfruto de mis interpretaciones.
Esto lo escribi después de una de las clases, en mi primer año del taller. Cada una es un nuevo descubrimiento… un comenzar a poder cantar, cantar desde un cuerpo mio que desconocía. Se abre el universo que verdaderamente puedo ser, en cada clase, al conocer.
Reemplazar la creencia por el conocimento de lo que realmente es resulta siempre la experiencia más liberadora a la que cualquier ser humano puede acceder, y eso sucede en cada clase que Debora nos comparte. GRACIAS MAESTRA!
Cuando yo comencé no podia siquiera cantar, de cualquier manera, al intentar alguna exposición frente a otr@s. Fui avanzando en confiar y relajarme, concentrarme en mi cuerpo y no en las expectativas y prejuicios externos/internos. Así he ido auto-descrubriendome y parte de ello es lo que relato a continuación:
Al relajarme – soltando el cuerpo y liberando tensiones – siento que se abren nuevos espacios y se agudiza la percepción de mi mundo interno. Siento como si en mi garganta hubiese una especie de “rampa” que habitualmente está elevada. Cuando el aire ingresa en esas condiciones choca contra la rampa, se dirige hacia arriba y se dispersa. Al hacer esto, el aire molesta un poco en la garganta, la reseca y la hace arder, en especial si se trata de aire frío. Además este se entrecorta y dura poco, lo que se percibe especialmente al emitir sonido. La sensanción es como si el aire no llegase bien “a destino”, no ingresase suficientemente en profundidad.
Si yo quiero, y me relajo para sentir mi cuerpo, logro bajar esa “rampa”, de modo que el camino del aire queda despejado, como un gran “túnel”. En estas nuevas condiciones el aire ingresa suave y fluidamente. Se dirige en masa hacia abajo, moviéndose todo junto, concentrado, sin dispersión. Es largo, no se corta ni al entrar ni al salir. Y llega a “destino”, abriéndose camino hacia nuevos espacios y profundidades cada vez.
Si al espirar retengo el aire antes de soltarlo, siento que la “rampa” sube, provocando que el mismo salga entrecortado. Pero si me concentro puedo mantener la rampa abajo, logrando el efecto opuesto.
Al iniciar todo este proceso respiratorio percibo también una sensación de miedo o temor cuando la rampa baja Se trata de una leve sensación de ahogo inicial, que provoca tensión en el cuello y hombros… Es como si esta “rampa” tapase algún lugar conocido y seguro dentro de la garganta, y es puro confiar el dejar que eso suceda, que la sensación se disipe, y abrirse a un nuevo modo de respirar. Al confiar, relajarme y soltar nuevamente el cuerpo, siento que cuello y hombros se distienden, se relajan. Los hombros bajan y se disipa la sensación de ahogo que es reemplazada por una percepción de bienestar y fluidez.
Así como el AIRE, sale el CANTO!! y la VIDA…
Luciana Ríos Carné
Gracias..descubrir la realidad, vivenciar nuestras funciones, mapas corporales, es una experiencia, es una totalidad, ese cuerpo-instrumento vocal viviente que somos!, es un gusto compartir-nos en la clase.besos!
Quiero agradecer a Debora por abrir mi mente a que TODOS podemos cantar, ya que tenemos los mismos instrumentos solo hay que descubrirlos, Seguramente lo haremos como nosotros sintamos que debemos hacerlo SIN “comparar-nos” con otros , ya que somos seres irrepetibles y/o unicos.
Soy actor de teatro y sentia la deuda de no poder “entre comillas” cantar hasta que fui al taller, de canto funcional y descubri que tengo cuerdas vocales, un cuerpo , que entra y sale aire de mi cuerpo y que PUEDO cantar con MI PROPIO ESTILO.
Tambien me ayudo en el manejo de los tonos al hablar, al decir y a darle color y sabor a cada palabra. Mi voz no esta fatigada en mi trabajo como actor, no siento esfuerzo o desgaste; tambien ademas de lograr dar diferentes tonos y colores a mi voz, amplio mi capacidad de emision de la voz al tomar mucho mas aire que antes – con lo cual puedo decir frases mucho mas largas que antes.
Bueno desde ya infinitas Gracias a Debora: es un hecho realizado DESCUBRIR-ME como un ser integral.
GRACIAS